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Asumir riesgos y celebrar el fracaso hace que la innovación florezca

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En su libro «La guerra del arte», el autor Steven Pressfield sugiere que tenemos miedos, pero a menudo no reconocemos cuál es el verdadero miedo. «El miedo primordial, la madre de todos los miedos», dice, es el «miedo a tener éxito».

 

El miedo forma parte de la naturaleza humana. Hace que evites situaciones potencialmente dañinas, te paraliza a la hora de intentarlo, crea dudas, frena el progreso… Sin embargo, cuando la investigadora Silvia da Costa, de la Universidad del País Vasco, analizó los factores que favorecen la innovación en las organizaciones, constató que el 67 % de las personas que se encuentran en situaciones difíciles demuestran una creatividad por encima de la media en su trabajo. Por el contrario, solo el 33 % de quienes desempeñan funciones «fáciles» alcanzan ese nivel.

 

La innovación significa ser cuestionado y asumir riesgos. Con demasiada frecuencia, también significa fracasar. A pesar de los innumerables ejemplos de grandes éxitos construidos sobre el fracaso, vivimos en una cultura de perfección en la que la noción de fracaso se sigue considerando inaceptable. Ser capaz de celebrar tanto el fracaso como el éxito es un paso necesario para construir una cultura en la que se toleren los riesgos y en la que la innovación pueda florecer.

 

Eso es lo que Ganesh Ayyar, CEO de Mphasis, una de las principales compañías de servicios de TI, defiende en un podcast organizado por Knowledge @Wharton sobre la transformación digital necesaria para prosperar en la nueva era. «Tenemos que aprender el arte de celebrar los fracasos y las lecciones que se derivan de ellos, para que las personas traspasen los límites, prueben cosas nuevas, experimenten y construyan un entorno lleno de innovación», afirma.

 

Actúa. Arriésgate. Fracasa. Y recuerda que tu mayor temor puede no ser el miedo al fracaso, sino el miedo al éxito.