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Cómo afrontar un proceso de selección de personal en un speed dating

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Las citas rápidas ayudan a los solteros a filtrar rápidamente un gran número de potenciales parejas. El concepto es simple y directo. Las personas que buscan salir con alguien tienen una conversación de cinco minutos con la primera persona potencial; luego suena una campana y pasan a otra conversación de cinco minutos, hasta que hayan hablado con todas las personas que les han llamado la atención.

 

Como el mundo digital tiende a romper moldes, incluso cuando se trata de procesos de selección, este mismo concepto ha llegado en forma de entrevistas rápidas o speed datings.

 

Una reunión típica de entrevistas rápidas puede incluir hasta quince buscadores de empleo —y a veces el mismo número de entrevistadores— que pasan a hablar con un nuevo entrevistador en una serie de microentrevistas de tan solo cinco o diez minutos de duración. El objetivo es entrevistar al mayor número de personas posible lo más rápidamente posible. También les da a los reclutadores  la oportunidad de ver cómo responden los candidatos a la presión y la competencia.

 

Al prepararte para una entrevista rápida, debes ser consciente de la importancia de causar una impresión positiva inmediata. Igual que en una cita rápida. Vístete de manera elegante y preséntate a cada nuevo entrevistador con un apretón de manos firme, una sonrisa y un contacto visual continuo. Prepara tu «elevator pitch» con antelación, centrándote en ese reclutador  y esa oportunidad. Estas son tres preguntas delicadas que muchas empresas podrían hacer:

 

¿Cómo ha sido tu búsqueda de trabajo hasta ahora?

 

No hay una respuesta correcta o incorrecta para esto. Depende de las circunstancias: las tuyas y las de las empresas. Una respuesta efectiva podría ser algo así como: «Estoy haciendo entrevistas, pero su compañía está entre mis mejores opciones. ¿Cuándo le gustaría que empezara a trabajar?».

 

¿Cómo es tu relación con tu jefe actual?

 

Sea como sea, es importante no mostrarse negativo (ya que eso no da una buena imagen profesional) ni convertirlo en el Mesías. Centra tu respuesta en las cosas positivas que has aprendido de tu jefe, cosas que puedes aplicar a tu nuevo puesto.

 

De todos los candidatos, ¿quién dirías que es el más fuerte?

 

«Yo soy el más fuerte» es la respuesta obvia. Irradia autoestima y confianza en uno mismo. El problema es que no se puede cuantificar. También es la respuesta que todos los demás candidatos probablemente darán. En vez de eso, reitera que solo te preocupa lo que puedes hacer y cómo puedes hacerlo; luego admite que si hay alguien más adecuado ahora, te irás y trabajarás en mejorar tus aptitudes para cuando surja otro puesto en el futuro.

 

Las preguntas están diseñadas para ser más directas porque no hay tiempo para responderlas con la misma profundidad que en una entrevista tradicional; úsalas como una oportunidad para perfeccionar tus habilidades comunicativas. Además, por lo general, hay otras empresas presentes en las reuniones de entrevistas rápidas; aprovéchalo como una forma de establecer contactos para futuras oportunidades.